• Darkey

Brujas


Acto 1

¿Quiere escuchar un cuento?, ¿uno de amor?, ¿Felicidad?, ¿Nueva vida?... pues este viaja por estos caminos, al igual que entre el de la tragedia.

Todo comienza con un chico que cabalgaba bajo un cielo estrellado, la luz de la luna nueva iluminaba el río que se podía ver cuesta abajo del camino, era increíble que este se impusiera ante el frondoso bosque que tenía a su alrededor, pero sus pensamientos estaban perdidos en las memorias de lo vivido durante esa tarde. Encargado de limpiar los resto de la casa de una familia que fue sentenciada por la iglesia por ocultar una bruja y conspirar por ella, la familia de tres integrantes fue encerrada y quemada en su propia casa, durante la limpieza de la madera calcinada encontraron los cuerpos de una niña y un hombre adulto, reconocidos sólo por el tamaño de sus cadáveres, el joven junto a otros de su grupo dieron sepultura a los restos humanos cerca de lo que antes era su hogar, todos preguntaron por el cuerpo de la madre, quien fue culpada de bruja, el sacerdote a cargo del juicio les explicó que las sirvientes de Satán son consumidas hasta hacerse polvo más rápido que los hijos de Dios, esto por causa de su pacto con los seres del infierno, dando explicación a la ausencia del cadáver.

El joven no podía despejar su mente de las confusas ideas de aquel día, una experiencia completamente nueva para él y entre la confusión, da un tirón a su caballo y lo hace descender la colina a toda velocidad, en el bosque cabalgó lo más rápido que pudo, quería sentir el viento en su rostro, que este se llevara sus pensamientos y la tranquilidad volvieran a él, cosa que logra sin dificultad, para él cabalgar en su corcel negro, el que juraba más rápido del planeta, era su pasatiempo desde que le regalaron aquel potrillo a su edad de 15 años, el tiempo pasó y 4 años después de eso fue considerado uno de los mejores jinetes de los alrededores, los arboles del bosque no eran obstáculos, pero la roca oculta en la oscuridad de la noche y que el caballo divisó al último instante hizo que este la saltara, sin previa preparación para esa reacción salió disparado de su montura, terminando en el suelo muy adolorido por aquel crudo aterrizaje. Al recuperarse el chico comienza a buscar su caballo sin éxito, lo cual lo hace vagabundear por el espeso bosque por unos minutos, en su caminata en la oscuridad una luz da en sus ojos, de la misma manera que el reflejo del sol en algún cristal te diera directo, al acercarse se da cuenta el origen de la luz, un claro de circunferencia casi perfecta es aquel que hace de espejo a la luz de la luna.

El hermoso paisaje fue apocado por la silueta de una sollozante mujer a la orilla del lugar, de cabello oscuro pero tan lustroso que al igual que el agua del claro reflejaba la luz de la luna, al moverse en dirección a la mujer esta voltea para ver quién asecha en el lugar, su mirada penetrante hace que el hombre quede inmóvil al ver sus ojos de color esmeralda, sus movimientos parecían más los de un felino temeroso que los de un humano dispuesto a atacar, a lo cual él le dirige unas palabras esperando calmar a la doncella, pero esta sale corriendo al instante, dejando al chico con un nudo en la garganta y desesperado por saber quién era.

Acto 2

¿Qué fue lo que sucedió?, esa fue la pregunta que no dejó dormir al chico durante dos noches seguidas, en las cuales salía a pasear por el lugar en donde vio por última vez a aquella chica de ojos radiantes, ¿Qué fue?... ¿Quién fue?...¿Qué?... las preguntas ahogaban al joven que aterrizó de su nube cuando esta rugió, aquel trueno que lo trajo a la realidad fue el preludio a la lluvia que ahuyentó a todo aquel en las calles, dejando sólo a él, su caballo y sus dudas.

Su caminata y sus dudas lo llevaron a pasar frente al cementerio, donde una silueta a lo lejos llamó su atención, se acercó a prestar su ayuda, cosa que él necesitaba más que aquella extraña, al acercarse y ver el nombre de las tumbas se sorprende, aquellos que el enterró ahora están aquí, “Ellos amaban a Dios, es por eso que al menos su nombre debe estar aquí” exclamo la mujer con un tono de pesar, lo que el observaba no eran mas que tumbas vacías, un monumento a la memoria de un padre y su hija que yacen a los pies de las ruinas de lo que antes llamaban hogar, el rostro de la mujer estaba empapado, y era casi imposible distinguir si lo que corría por su rostro era el llanto o sólo la fría agua de lluvia, su hermoso rostro sólo servía de distractor a lo que realmente importaba y por lo que él nunca esperó ver de nuevo, los ojos de color esmeralda, rápidamente el chico le coloca su abrigo para evitar el agua, un reflejo inútil de cordialidad e interés, “Lo noté desde la primera vez que te vi, las dudas que tienes, son las que te llevan a la verdad y son reflejo de un corazón con ansias de respuestas” dijo la mujer mientras estaba de rodilla frente a las tumbas de sus seres amados, pero una figura interrumpe su charla, un anciano de cara amable, túnica blanca y una cruz de oro que colgaba de su cuello, detrás del hombre de Dios se podían ver al menos nueve personas más que le seguían, la mujer se secó su rostro y se levantó ante el anciano, ella le escupe en la cara, esta acción de desprecio ante el hombre de Dios hace que el mundo reaccione, la turba furiosa detrás del anciano de bata blanca se abalanza ante la mujer, pero el chico no lo piensa, antes de caer derribó a seis, le rompió el brazo a dos y noqueó a tres, pero no fue suficiente y la mujer fue capturada, atada y arrastrada por el fango de la lluvia, “Tienes suerte, el cielo te dio unas horas más de vida, pero cuando deje de llover... bueno creo que ya conoces tu destino” dijo el hombre de Dios dirigiéndose a la chica con un tono dulce, los hombres arrastraron a la mujer como si fuera un animal, jalando de las cuerdas que la tenían atada, mientras el anciano se acercaba al joven acabado, todavía consciente, pero muy mal herido, coloca una de sus manos sobre la cabeza del chico y exclama con tono de tristeza “Perdónalo padre!, porque no sabe lo que hace!”, y dándole una patada en la costillas del ya lastimado cuerpo del joven este se retira con la misma cara amable con la que se presentó.

Acto 3

La vida está llena de dudas, cosas que nunca serán respondidas y quedaran sepultadas tras una bruma sombría... la historia que creemos conocer... lo que para nosotros es verdad... es solo especulación, fragmentos de una historia que jamás se contó, porque nadie la conoce.

Empapado el joven abre la puerta, la casa resuena con el chirrido de la puerta, el silencio da paso al ruido del agua cayendo en el tejado, aquel ruido es ignorado completamente por el conflicto dentro de la cabeza del único habitante de la casa, los pensamientos de este son un sin fin de dudas, no podía explicar lo que sucedía, pero sólo una cosa sabía que era verdad, el hechizo de aquella mujer, dicen que los ojos son la ventana del alma, pero en ella son mas que la ventana, son el reflejo de su ser. Perdido en sus pensamientos una campana interrumpe su débil intento de encajar las piezas de lo ocurrido, la iglesia hacía sonar la campana para dar un aviso al poblado, algo que él pudo saber sin siquiera estar allí, por su cabeza pasaron exactamente las palabras de aquel hombre parado a los pies del tempo del señor decía, “Hoy se ha encontrado y aprisionado una bruja, esta fue responsable de envenenar el alma de personas justas y honradas de este pueblo, por cargos como muerte de ganado, enfermedades, inundaciones, herejía y brujería se le condena a ser quemada al cese de la lluvia”... Dejó de pensar por un momento y soltó un suspiro, se levantó del suelo de su casa y se armó con lo que pudo, cuchillos, una vieja hacha sin filo, un martillo y una bolsa con provisiones, al dejar de pensar su cuerpo tomó acción propia, y entendió que esa mujer lo hechizó con el embrujo más antiguo del mundo... amor.

Sacar a la mujer fue tarea fácil, o eso creía él, la mayoría de los guardias del pueblo estaban trabajando para tener lista la hoguera para el cese de la lluvia, cosa que redujo a un total de dos guardias custodiando a la supuesta bruja, “Nadie ayudaría a alguien de esta reputación” pensaban, pero su confianza les jugo en contra, el primero cae al ser golpeado por la parte posterior del hacha, mientras que el otro corre en busca de ayuda, lanza un grito, pero es rápidamente noqueado por la misma hacha que hizo caer a su compañero. El joven no pierde el tiempo, se dirige al candado que sostiene los gruesos barrotes, coloca uno de los cuchillos de acero entre el cuerpo del candado, da unos cuantos golpes con el martillo y este se desarma con la acción de palanca ejercida por el robusto y resistente cuchillo de cocina, ambos montan el caballo y comienzan a galopar en dirección al bosque, pero nunca nada sale como se debe, cuando estaban a una distancia en la cual ambos se creían a salvo de cualquier daño una flecha demuestra lo contrario, al parecer el aviso del guardia junto al martilleo incesante advirtieron de la situación en las jaulas, el guardia al ver el intento de fuga tomó un arco y respiró, el tiro fue certero al jinete, pero el caballo continuó sin parar hasta perderse en el bosque a la lejanía.

Entre la tormenta y la desesperación se refugian en un lugar ya conocido por ambos, y por suerte, con distancia suficiente para evitar toda mirada curiosa o de peligro, al llegar y bajar del caballo la chica rápidamente saca la flecha incrustada en uno de sus costados de su valiente jinete, la herida no es profunda y muchos menos grave, pero un disparo a esa distancia debió atravesar su abdomen y por desgracia él estaba en lo correcto, al ver a la chica con más detenimiento notó como sus ropas se teñían de rojo, la flecha había perdido fuerza al impactar contra ella y destrozando parte de su costado, la herida era profunda y el sangrado no se detenía, la chica lo miraba con una sonrisa triste, “Justo ahora que te encontré...”, dijo con una voz temblorosa, esta comienza a caminar al centro del claro, sumerge sus pies en el agua y camina lentamente, le pide al chico que la acompañe, ella casi no puede caminar, ambos se sumergen en el pequeño lago al centro del claro. Ella comienza a contarle de lo sucedido en el pasado, de cómo su hermana Naia conoció a Darío, y cómo ella antes de morir mezcló sus sangres para dar a luz una nueva vida, ellos se amaban y ella agonizaba, aunque no pudieron terminar juntos él pudo ser feliz, al menos por unos instantes. Los nombres resuenan en él, nombres que pertenecieron a las personas que el enterró frente a su hogar consumido en llamas y por los cuales ella lloraba en aquel cementerio...

Ella interrumpe , “¿Quieres la vida de Darío?, yo estoy agonizando y viva no saldré de este lugar, tú serás el que llevarás la carga de la vida”, el chico entre lágrimas asiente con la cabeza, las palabras no salían de su boca, “Gracias y disculpa por esto”, dice la chica mientras lo abraza, en esto las dos manchas de sangre que se habían formado en el agua transparente se unes, un beso apasionado marca la despedida antes de sumergirse en el agua y le pide que la espere... cinco minutos en los que ella desapreció y él quedó mirando el cielo que comenzaba a despejar y cuando la lluvia se detuvo el agua del claro brilló del mismo color de los ojos de la chica... del agua iluminada desde su interior ella emerge con un bebe en sus brazos, “Es una niña” dice entre sollozo, ambos caminan a la orilla y el silencio del bosque los recibe, “Ellos me dieron estos momentos, mi hermana me pidió que me despidiera de lo que amo antes de irme” decía en acurrucada en los brazos del joven y antes de marcharse canta una pequeña canción de cuna a la bebe que la miraba con esos hermosos ojos color esmeralda, la besa y entra nuevamente a las aguas que la ven desaparecer.

Sabes hija mía, todavía recuerdo esa canción que tu madre cantó ese día, su tonada tranquilizadora era su regalo para ti, y las palabras que salieron de su boca... Bueno, eran dirigidas a mí.

Ahora te toca vivir, ya habrá tiempo de morir, hazte amigo de la adversidad o nunca serás feliz, y algún día veras que la vida es muy corta para llorar, se tú mismo... eso nunca te lo podrán quitar...

#Historias

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contacto@aifreak.cl |   Iquique, Chile

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